LA PIANISTA

Por Gustavo Fuentes Fuentes

“Elementos de la perversión en un núcleo masoquista “

Desde las primeras escenas entre Erika y su madre queda de manifiesto el mandato materno, (para pensar aquello del ideal del yo) “ debes ser la mejor pianista, nadie puede ser mejor que tú, puedes enseñar pero sin que nadie te supere, y algo más, sólo eres para mi.” Aquí cabe una pregunta. ¿ Para que la quiere?. Para su madre, Erika solo puede estar con ella o dando clase, en ninguna otra parte, obedeciendo o “enseñando”. Le cuenta los minutos entre que concluyó su última clase y la hora en que llega a la casa. No hay lugar para un tercero, la escena en el ascensor es muestra de ello y me hace pensar en la metáfora paterna, que al igual que Walter en el elevador, se queda fuera, no porque no exista, sino porque existe, pero estorba.