Ceremonia de graduación primera generación.

Psicoanálisis en México

Luz Ma. Solloa

El secreto de la felicidad no está en hacer lo que se quiere sino en querer lo que se hace.

León Tolstoi

Queridas Rebeca, Fernanda, Margot y Alejandra. 

Hoy se cumple un sueño, un sueño que soñaron hace cuatro años; parafraseando a Elena Garro, hoy este sueño es un recuerdo del porvenir …  la posterioridad. 

Son la primera generación de la Sociedad Freudiana, y su capacidad, su calidad humana y su compromiso con este, -nuestro quehacer- es un motivo de orgullo. 

Han realizado una travesía, y digo travesía porque uno queda atravesado por los años de la formación, atravesado por los avatares del trayecto, no siempre fácil. Esta es una travesía que requiere de mucho esfuerzo, de trabajo en muchos sentidos, pero principalmente trabajo del inconsciente. 

El inconsciente es una formación nos ha dicho Freud, es bildung, es decir trabajo. 

Han realizado esta travesía que les ha deparado múltiples experiencias; retos, aventuras, conflictos, frustraciones, alegrías, éxitos, sorpresas, en fin; ha habido de todo… pero he de decir que este acontecer diacrónico, dispar, inesperado no ha quedado desamarrado, han hecho el trabajo. Trabajo del inconsciente, que liga, transcribe y reformula las vivencias en pos de un saber o de una búsqueda de sentido.

Como Odiseo; han tenido que pelear múltiples batallas, navegar entre Escila y Caribdis y sobre todo aprender a escuchar el canto de las Sirenas.

Para esta empresa harto difícil, han estado bien acompañadas por sus analistas, por sus supervisores, por sus maestros. Han establecido un diálogo permanente con la teoría, y el pulso de la clínica las ha llevado a cuestionarse y a replantear posiciones teórico-clínicas; con ello también se han replanteado su posición ética.

Me alegra haberlas encontrado, reencontrado y coincidir en este viaje. No estuve con ustedes en la embarcación, pero las encontré en diferentes puertos; a veces en grupo,  a veces en lo individual y nos sostuvimos. Mi deseo, que llegaran a este destino, destino soñado que hoy nos convoca… y aquí estamos.

Las felicito, pero sobre todo las recibo en este puerto. 

Pensé mucho en lo que me gustaría transmitirles el día de hoy  y solo puedo hacerlo desde mi experiencia, de lo que ha sido para mi motivo de trabajo y de cuestionamiento después de terminar la formación.

Hoy ustedes han cumplido los tres pilares; análisis didáctico, supervisión y seminarios. Ahora comienzan un nuevo tránsito, más solitario, mas centrado en la praxis, con sus pacientes en su consultorio. Hoy es cuando más se sentirán interpeladas por la clínica y es allí donde irán afinando su sello particular en su manera de ser analistas, en ese saber hacer; en ese arte del bien decir. 

PARA TERMINAR QUISIERA DEJARLES LAS SIGUIENTES REFLEXIONES:

PRIMERO decirles que para no perder el rumbo es muy importante que prevalezca el deseo de conocer, y no el deseo de reconocimiento que enajena. 

SEGUNDO; DECIRLES que sean audaces: cuando sea necesario para la causa subjetiva, atrévanse a explorar, a ir más allá de lo sabido, de lo conocido… de no paralizarse ante el canto de las sirenas…, y si esto ocurriera recuerden que están los espacios de supervisión y análisis, espacios que nos permitirán reencontrar la forma de izar las velas y seguir navegando, recuperar el “saber- hacer” y tolerar el suspenso del “por saber”.

POR ULTIMO, No olviden que ser psicoanalista es apostar por la causa subjetiva; por llevar a esos otros que nos consultan lo más lejos que se pueda en un ejercicio desalienante;  abriendo el  espacio a la reflexión y a la palabra, logrando colocar el acto en suspenso y enmarcando el cuerpo dentro de su dimensión simbólica y erógena. 

QUERIDAS REBECA, ALEJANDRA, MARGOT Y FERMANDA

FELICIDADES Y

BIENVENIDAS A ESTE NUEVO PUERTO

Ciudad de México a 23 de febrero del 2019