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Un enfoque psicoanalítico para combatir el racismo y otras formas de prejuicio y discriminación: comprendiendo a y trabajando con “El Otro”

Por Fanny Blanck Cereijido y Margarita Cereijido

Como sociedad, debemos enfrentar la hegemonía heterosexual blanca que “normaliza” el racismo y otras formas de prejuicio y discriminación. Las concepciones hegemónicas son el resultado de construcciones sociales. Están relacionadas con identificaciones conscientes e inconscientes, y con la historia del lugar que cada uno de nosotros ha ocupado dentro de la sociedad. Deben ser de construidos desde muchas perspectivas, incluidas las socioeconómicas. El psicoanálisis también tiene mucho que contribuir a comprender y combatir la discriminación y la devaluación de “El Otro”.

Necesitamos aprender a cuestionar, explorar, analizar y desafiar los prejuicios en nosotros mismos y en nuestros pacientes. También necesitamos aprender a distinguir entre los estereotipos discriminatorios populares y las creencias y ansiedades personales de los pacientes relacionadas con ellos.

El psicoanálisis sostiene que el racismo y el odio hacia “El Otro” son características universales de las sociedades. Eso surge de la imposibilidad de construirse sin excluir, devaluar y odiar al otro.

El yo indiferenciado, primitivo y narcisista proyecta fuera de sí mismo lo que percibe como no deseado y peligroso, convirtiendo así el objeto externo en algo extraño y malvado. De esta manera, el proceso de proyección y represión hace extraño lo que de hecho es viejo y familiar. Esta “extraña” “otredad” es parte de nuestro inconsciente y, por lo tanto, es una parte inherente de nosotros.

Este proceso tiene lugar tanto a nivel individual como social. Como tal, abarca tanto el psíquismo individual como el imaginario social que incluyen valores, conceptos de justicia y conceptos de lógica y estética con los que cada sociedad se constituye.

Esos valores y conceptos juegan un papel fundamental en las construcciones sociales e individuales de la realidad. Percibir al otro como un enemigo, que es discriminado y temido, es una parte universal y normal del desarrollo de un sentido de identidad coherente.

Según R. Bartra, (1992), la creación del mito del hombre salvaje es un ingrediente fundamental de la cultura europea. Es el alter ego del hombre occidental, un salvaje artificial que preserva la identidad civilizada del hombre europeo.

Eso capta cómo el psicoanálisis, con su noción de inconsciente, conecta el fenómeno social del racismo con nuestra propia psique. El racismo es la proyección hacia el otro de aspectos no deseados de nosotros mismos. Esos aspectos están en nuestro inconsciente. Percibirlos como propios nos impediría percibirlos en los demás.

Los eventos de hoy son sobre racismo. Hace un año, las asociaciones psicoanalíticas se disculpaban con la comunidad LGBTQ sobre la homofobia. Sin minimizar sus diferencias, el racismo y la homofobia tienen en común la discriminación y la devaluación de El Otro. Eso es algo en lo que el psicoanálisis tiene ideas únicas y un método único para combatir.

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